Se acabó el tiempo
"La vida está llena de momentos que merecen la pena", leí hace poco.
He pensado,
pensado,
pensado,
y pensado...
Y he llegado a la conclusión de que es cierto, si bien esos momentos pasan desapercibidos entre tanta niebla. Mirar al horizonte, al mañana, al futuro, hace que me replantee muchas cosas. El año está a punto de terminar y me siento vacía porque ha estado lleno de cosas maravillosas pero no siento nada. Mi corazón está hueco. El reloj suena
(tic-tac, tic-tac, tic-tac)
y los fuegos artificiales van a estallar,
pero yo estoy aquí con un corazón hueco y roto cuyos pedazos no sé cómo demonios voy a unir de nuevo. Quizá lo que necesito es otro corazón. Y ahora solo escucho canciones tristes y me martirizo, y me autocompadezco. Odio a la gente que se autocompadece. Y pienso que con una sola palabra habría cambiado muchas cosas, y ahora lágrimas amargas se mezclan con la sangre de ese corazón vacío que está a punto de pararse, porque ha olvidado cómo latir y ya no sabe cómo seguir adelante.
(tic-tac, tic-tac, tic-tac)
El tiempo se acaba
y la versión más triste de Sia no para de sonar. Está en bucle porque se ha hecho amiga de la versión más triste de mí. Y mientras, mi caída no se detiene. Caigo lentamente, pero caigo. Y de pronto rápidamente, y no puedo dejar de caer. Las cosas que antes me removían el corazón, que hacían que mil mariposas aletearan dentro de mí, ahora me resultan insignificantes.
El frío me ha calado y se ha acabado el tiempo.
(tic-tac, tic-tac...

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