La impía oscuridad apareció
y con ella los ecos y las sombras
con formas tenebrosas.
Las estrellas se apagaron.
El cielo se tiñó de negro,
sin una luz,
sin un alma esperanzada.
Mis sentimientos también se apagaron.
Ahora dicen que no tengo corazón,
que sólo queda la silueta,
y que su interior murió
con las luces y las estrellas.
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