Carta a la nada.
Querida nada: Sé que en realidad no existes y que le estoy hablando a quién sabe qué. Sé que, aunque fueses real, lo que estoy diciendo no te interesaría y no me escucharías. Pero necesito hablar. Aunque sea contigo, nada. Tú, sí, tú, ¿por qué demonios no puedes hacer lo que debes? No te odio. Es probable que jamás pueda llegar a odiarte por el sencillo hecho de que eres tú. Me encantaría poder decir que te detesto, pero no puedo. Ojalá hicieses lo que tienes que hacer para que pudiese quererte, y así no mentir cuando te lo digo. No sé si quisiera que mi corazón fuese más ende ble, porque en realidad no me gusta sentirme así, pero me alegro de permanecer impasible en esta cuestión. "El olvido es inevitable", lo sé. Pero nunca pensé que llegaría tan temprano y menos por tu parte. "Es curioso cómo la posibilidad te puede levantar los ánimos. Es curioso cómo la realidad te puede hundir."