Explosión
Seguro que te ha pasado eso de sentirte como la mayor basura del universo sin tener un por qué concreto. Solo hay pequeños detalles, diminutos, aunque abundantes. Estar aguantando todo el tiempo. Cada día con más peso encima. Y más. Y más… Cada día con algo nuevo. Algo que en ese momento no te importa, y que sin embargo sabes que te pasará factura. Minúsculas cosas, una tras otra. Hasta que un día, a la mínima, explotas. Los sentimientos, las palabras que nunca decimos, todo lo que guardamos para nosotros mismos, pero que necesitamos liberar, se acumula hasta que llega un momento que ya no hay espacio para más. Ni espacio, ni paciencia. Así que estallas. Quizá gritas, quizá te enfadas, quizá lloras… Ese nudo en la garganta, ese temblor en los labios. Cuando las lágrimas comienzan a acumularse en tus ojos hasta dejarlos rojos e hinchados. Cuando agachas la cabeza o te giras si ves que alguien se acerca, y si te pregunta, respondes con un simple “nada”. Porque te si...