"Mantra de la autoestima"
Seguramente te haya pasado eso de
sentirte inferior al resto de las personas del mundo. Inferior a todo ser vivo.
Tal vez te
hayas sentido como si no fueses nada. Algo inútil, quizá, pero sin
sentido.
También es
probable que en algún momento hayas tenido la sensación de que nadie te
escucha, de que estás solo. De que tu sombra es el único amigo que tienes y el
eco de tu propia voz es la única voz que te habla.
Quizás, a
veces, en tu interior, estés completamente convencido de que si pruebas a hacer
algo, de que si intentas cualquier cosa, fallarás, porque todo sale mal. Todo.
Seguro que en muchas ocasiones te
sientes así, como si tu existencia no tuviera sentido coherente…
Pero no es así. Lo sabes tú, lo sé
yo y lo sabemos todos.
Las cosas son realmente difíciles,
sí. Eso también lo sé. Pero no porque haya un poco de gris en tu vida, has de
verlo todo negro. La vida no es ni blanca ni negra, a veces las cosas adquieren
una tonalidad difusa, indescifrable, que no sabes cómo interpretar. A veces te
sientes confundido, pero no por ello tienes que dejar de verlo todo con algo de
color.
Si miras hacia delante con una
sonrisa, sin esconderte, las cosas son más fáciles, ¿sabes?
La primera cuestión que tienes que
tener en cuenta para no ser un alma en pena que recorre el Inframundo en busca
de la nada, es quererte a ti mismo. Sí, eso. Querer y aceptar cada
célula de tu cuerpo y cada parte de tu alma. Porque tú eres tú, y si no te
quieres a ti mismo, ¿quién te va a querer? No puedes esperar que te quieran los
demás y que te respeten, si ni siquiera lo haces tú.
La segunda cuestión es aceptar
los problemas, no huir de ellos. Esconderte de las dificultades no hará
que éstas desaparezcan. Tarde o temprano, los baches en el camino llegarán.
Hace unos pocos meses, en un libro
que me gustó muchísimo, leí algo en lo
que vale la pena perder un minuto de tu tiempo. “El mantra de la autoestima”,
se llamaba. Y, si lo lees y te mentalizas de que es verdad, resulta
verdaderamente útil.
«En el mundo
hay al menos dos personas que morirían por mí.
»Existen
al menos quince personas que me quieren mucho de una u otra manera.
»El
único motivo por el que alguien podría odiarme es porque quiere ser como yo.
»Hay alguien
para quien yo lo soy todo.
»Soy especial
y única.
»Incluso
del error más garrafal que cometa puede salir algo bueno.
»Cuando
piense que todo el mundo me ha dado la espalda, me esforzaré en volver a mirar
de nuevo.
»Recordaré
los halagos, olvidaré las ofensas.
»Sólo hay
algo peor que el hecho de que hablen mal de una: que no hablen de una nada en
absoluto».
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