Monstruos bajo la melancolía

El mundo avanza, pero yo no sigo el mismo ritmo. Quizá debería estar feliz por lo que le ocurre a la gente que me importa, pero estoy mal conmigo y con el mundo. Yo no avanzo, estoy estancada con un pasado que se convierte en presente, que me persigue y no soy capaz de decir "basta". Con unos monstruos debajo de mi cama que no quiero ver, pero que me hacen tener pesadillas con los ojos abiertos, para que vea cómo se burlan bien de mí. Temiendo cada día esos pasos y esa maldita sombra por hacerme ser como soy. Porque quizá tendría que estar sonriendo y sin embargo la sombra me ha arrebatado incluso eso. Porque estoy mal y no sé cómo seguir adelante y dejar de estar mal. Porque no puedo pasar página, tendría que tirar el libro a la basura, quemarlo en una hoguera, pero no puedo porque mis demonios, o mi demonio particular, me persigue con cara de ángel y no soy lo suficientemente fuerte para alejarme de él. Me va a consumir hasta que no quede nada de mí.

Es como si el sol no saliera nunca. Vivo en una constante niebla que no se disipa. Y no veo a través de la niebla. Me estoy cansando de tratar de avanzar a ciegas. A veces puedo ver unos rayos de sol entre las nubes bajas, pero se diluyen con su falsa luz en cuanto tienen la menor oportunidad. Ahora vivo en un gran eclipse en el que, en lugar de la luna pálida y bella, se encuentran esas nubes que tapan mi sol. Quiero que se vayan. Necesito que se vayan. Pero me persiguen y ya no sé cómo luchar contra ellas.

Fui fuerte durante demasiado tiempo y ha llegado el momento de derrumbarme para, quizá, volver a construirme algún día. Pero solo si me dejan los fantasmas. Ojalá pudiera encerrar al monstruo en el armario para siempre.



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