Hablemos de sentimientos

De los sentimientos que me provocas tú, o mi concepto idealizado de ti, porque te veo cada día pero apenas te conozco. De los que me provoca el otoño, con sus hojas amarillas en el suelo que me recuerdan que todo tiene su fin. De los que me provoca una canción de Leiva, o esos copos de nieve que nunca llegan, o esas gotas de lluvia que últimamente se mezclan con mis lágrimas y mi agonía. También, los acordes de esa guitarra acompañada de una voz rota. Y ese silencio asesino que me corta la garganta día tras día.
Y un texto corto, como este. A veces no es necesario escribir un testamento para hablar sobre emociones, porque aquí, en unas pocas líneas, están mis sentimientos reflejados como si se tratara de un espejo.



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