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Vivir cada momento como si fuera el último.

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A veces la vida es muy, muy injusta. Lo sé, lo sabes, lo sabemos.  Pensamos que tenemos preocupaciones muy importantes, que nuestro  mayor problema es un examen para el que apenas nos sabemos la mitad, un chico o una chica que pasa de nosotros, o unas clases que no nos apetecen nada esta tarde. Sin embargo, todas esas preocupaciones insulsas se esfuman cuando aparece de repente el problema más temido. Ahora ese examen carece de importancia cuando pensamos en ese niño que se ha ido sin saberlo y sin poder decir adiós. Esa persona que nos ha dejado. Esos padres a los que ahora les falta un hijo. Esos chicos a los que ahora les falta un hermano. Esa clase a la que ahora le falta un compañero. Todos nos ponemos en el lugar de esa familia rota. Te quedas sentado, sin decir nada, quizá llorando, o quizá no, pero pensando. Pensando todo el rato en ello. Con esa única idea rondándote en la mente... Pero sin decir nada, porque es el silencio o el huracán de palabras sin sentido. ...

El farolillo de los deseos.

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En muchas ocasiones nos preguntamos si el destino está en nuestra contra. Puede ser, sí. Pero también puede ser que no. Tan solo son apreciaciones nuestras, a causa de los errores que cometemos y de las cosas que, dada alguna circunstancia, nos salen mal. Entonces le pedimos a ese alguien que nos vigila desde algún sitio, que todo deje de ir mal para dar paso a lo bueno, a lo que creemos que merecemos, a lo que estamos dispuestos a aceptar. En nuestro interior, todos tenemos algún deseo que nos devora por dentro. Todos deseamos ese amor que nos consuma. Muchos queremos esa familia que nos apoye. Algunos queremos escuchar esa canción que marcó nuestras vidas. O ver esa película que nos tiene presos de las lágrimas. Hasta leer ese libro, esa historia con la que tanto nos identificamos. Queremos crear algo que deje huella en el mundo. Queremos no ser olvidados. Queremos muchas cosas. ¿Y sabéis qué? Que querer es bueno. Desear todo lo que  en nuestro interior anhe...

Nada y todo.

Hace un rato me iba a poner a escribir algo. Pero no se me ocurría nada, aun teniendo la página de Blogger y el Word abiertos. Mis dedos se movían por el teclado escribiendo cosas sin sentido. Escribiendo y borrando. Escribiendo y borrando. Escribiendo... y borrando. De nuevo. Mi corazón quería hacer algo nuevo, pero mi mente me decía que no, que el servicio ya había terminado por esta noche. Y entonces, en lugar de seguir escribiendo cosas carentes de importancia y significado, me he dicho "Alto, ¿qué vas a escribir?", y he parado. Me he puesto a pensar... Y aquí estoy, de nuevo escribiendo algo que en realidad a nadie le interesa, por el simple motivo de querer contarle a alguien, a ti, sí, tú, esa persona que me está leyendo, que se ha metido aquí para saber de qué trata esto y que ha descubierto que en realidad solo soy yo diciendo tonterías, sin decir nada pero a la vez diciéndolo todo . Acabo de ver La dama y el vagabundo y me siento  extraña. Esa película la he vis...

La llamada "Felicidad".

La felicidad está por todas partes, en los pequeños detalles, en las grandes sorpresas. Llegar a casa y encontrarte tu plato favorito para comer. La sonrisa de la persona que más quieres. Oír tu canción preferida en la radio. Ver el mayor de tus sueños a punto de ser cumplido. Una buena nota en un examen después de haberte esforzado. Participar en un momento especial para alguien a quien quieres. Leer una frase, una palabra, algo bueno con lo que te identificas. Sentirte bien... Escribir algo que hace sentir a la gente. Algo con lo que algunas personas sienten emociones, que les duele, que les hace reír, que les hace sentir. Que una persona que no conoces te admire a ti y a tu trabajo. O incluso la lluvia. La lluvia no tiene por qué ser algo triste; no si pensamos en que las gotas tan solo son lágrimas que en su día alguien derramó, que se desahogó, y que ahora ese alguien está feliz. Sentir una leve brisa remover las hojas, en los árboles y en el suelo. Estar bajo e...

Explosión

Seguro que te ha pasado eso de sentirte como la mayor basura del universo sin tener un por qué concreto. Solo hay pequeños detalles, diminutos, aunque abundantes. Estar aguantando todo el tiempo. Cada día con más peso encima. Y más. Y más… Cada día con algo nuevo. Algo que en ese momento no te importa, y que sin embargo sabes que te pasará factura. Minúsculas cosas, una tras otra. Hasta que un día, a la mínima, explotas. Los sentimientos, las palabras que nunca decimos, todo lo que guardamos para nosotros mismos, pero que necesitamos liberar, se acumula hasta que llega un momento que ya no hay espacio para más. Ni espacio, ni paciencia. Así que estallas. Quizá gritas, quizá te enfadas, quizá lloras… Ese nudo en la garganta, ese temblor en los labios. Cuando las lágrimas comienzan a acumularse en tus ojos hasta dejarlos rojos e hinchados. Cuando agachas la cabeza o te giras si ves que alguien se acerca, y si te pregunta, respondes con un simple “nada”. Porque te si...

"Mantra de la autoestima"

Seguramente te haya pasado eso de sentirte inferior al resto de las personas del mundo. Inferior a todo ser vivo. Tal vez te hayas sentido como si no fueses nada. Algo inútil, quizá, pero sin sentido.  También es probable que en algún momento hayas tenido la sensación de que nadie te escucha, de que estás solo. De que tu sombra es el único amigo que tienes y el eco de tu propia voz es la única voz que te habla. Quizás, a veces, en tu interior, estés completamente convencido de que si pruebas a hacer algo, de que si intentas cualquier cosa, fallarás, porque todo sale mal. Todo. Seguro que en muchas ocasiones te sientes así, como si tu existencia no tuviera sentido coherente… Pero no es así. Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabemos todos. Las cosas son realmente difíciles, sí. Eso también lo sé. Pero no porque haya un poco de gris en tu vida, has de verlo todo negro. La vida no es ni blanca ni negra, a veces las cosas adquieren una tonalidad difusa, indescifrable, ...