El farolillo de los deseos.

En muchas ocasiones nos preguntamos si el destino está en nuestra contra. Puede ser, sí. Pero también puede ser que no. Tan solo son apreciaciones nuestras, a causa de los errores que cometemos y de las cosas que, dada alguna circunstancia, nos salen mal. Entonces le pedimos a ese alguien que nos vigila desde algún sitio, que todo deje de ir mal para dar paso a lo bueno, a lo que creemos que merecemos, a lo que estamos dispuestos a aceptar.

En nuestro interior, todos tenemos algún deseo que nos devora por dentro.
Todos deseamos ese amor que nos consuma.
Muchos queremos esa familia que nos apoye.
Algunos queremos escuchar esa canción que marcó nuestras vidas.
O ver esa película que nos tiene presos de las lágrimas.
Hasta leer ese libro, esa historia con la que tanto nos identificamos.
Queremos crear algo que deje huella en el mundo.
Queremos no ser olvidados.

Queremos muchas cosas. ¿Y sabéis qué? Que querer es bueno. Desear todo lo que en nuestro interior anhelamos. Y gritarlo. Gritar al cielo y lanzar ese farolillo con
nuestros mayores deseos escritos en él. Con nuestros mayores sueños ardiendo
para que algún día se hagan realidad.



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