Efímera euforia

La melancolía de una canción lenta en la oscuridad, con la sombra de la euforia que duró solo unos segundos. El mirlo canta, pero es tan negro, tan lóbrego como una melodía triste de piano a medianoche. No existe redención para los malditos, no hay perdón para los niños perdidos que jugaron a ser adultos y extraviaron su alma por el camino. Siento que nuestro "para siempre" haya durado tan poco, pero las almas se mueren a mi lado. Veo miedo, dolor y lágrimas, y nadie hace nada para pararlo. Todos tienen una venda en los ojos, una venda negra y opaca que no se va a romper. Y yo me estoy muriendo por dentro porque mi corazón roto no puede soportar más el peso de este mundo cruel donde las personas buenas sufren y sus verdugos no son castigados como se merecen. Me estoy ahogando en este mundo donde se inflige dolor al débil y nunca hay consecuencias, donde se apaga antes la humanidad que el dolor y la crueldad le lleva ventaja en la carrera a una sonrisa.
Todos en el mundo son tan miserables y están tan vacíos como yo. Lo que pasa es que ellos saben fingir mejor. Es entonces cuando me viene a la mente el peor pensamiento de todos: tengo que convivir el resto de mi vida conmigo misma.


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