Duerme, Selene.
La noche se cierne sobre el mar
y la Luna descansa en el horizonte.
Las estrellas acompañan a Selene
en lo alto del oscuro manto.
La Luna, anaranjada, quiere echarse a dormir
sobre las profundas aguas negras de la madrugada.
Selene tiene sueño,
pero ahí está...
iluminándonos a todos con su luz escarlata.

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