Travesía hacia la felicidad.

¿Qué será lo que tienen los viajes?
¿Qué será lo que tienen las travesías en buena compañía?
¿Qué será lo que me hace amarlas y odiarlas al mismo tiempo?
Los días pasan mucho más despacio y aprecio más cada minuto que transcurre, pero al mismo tiempo, cuando todo termina, es como si hubiera sido un sueño de una noche, como si todo hubiera pasado en solo unas horas.
Y duele.
Porque me encantaba estar con las personas que se convirtieron en mis amigos, porque adoraba reírme con sinceridad hasta no poder más, porque fue genial conocer a gente tan distinta a mí, a italianos, polacos, turcos, búlgaros y rumanos, y sentir que no había ninguna diferencia entre nosotros porque todos estábamos allí y sentíamos del mismo modo.
Pero, sin ninguna duda, hay algo que odio. Detesto el momento de decir adiós. De pensar que todo ha sido un sueño y no nos volveremos a ver, que todo pasó y aquellos momentos que vivimos con enormes sonrisas solo seguirán viviendo en nuestras memorias y quizás en alguna cámara de fotos. No me gusta llorar por la angustia de no volver a ver a la gente que convirtió una excursión en el mejor viaje de mi vida. Pero he de admitir que en el hecho de que hubiera lágrimas de por medio, también hay algo bueno: cuando hay lágrimas en una despedida, es porque los momentos que se han pasado antes de ella han sido demasiado buenos como para decirles adiós.
Y eso es lo que me pasa a mí.
No estoy preparada para decir adiós a las risas, a la buena compañía y a la preciosa Rumanía... Y creo que nunca lo estaré.

Gracias.
Grazie.
Dziękujemy.
Teşekkür Ederim.
Благодаря ви.
Mulțumesc.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Siluetas

Feliz cumpleaños.

¿Humanidad?

Demonios