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¿Contento y triste?

"Estoy al mismo tiempo contento y triste y todavía intento descubrir cómo es posible." Hay días en que los sentimientos que uno siente son realmente extremos. Puede ser una felicidad infinita, o puede ser una desazón amarga que te destroza por dentro. Cuando ambas emociones permanecen en tu corazón al mismo tiempo y se turnan para aparecer, cuando se van cambiando de lugar y no sabes cuándo demonios va a aparecer cada una, es muy, pero que muy frustrante. En serio. He oído que eso recibe el nombre de bipolaridad, o quizás algo parecido. Pero a mí solamente me parece que se trata de un corazón cansado. El cansancio de que todos los días sea lo mismo, todos los días iguales: oscuros. Cualquier cosa, cualquier pequeño motivo que pueda encontrar para desvanecerme de mi propio mundo lóbrego puede hacerme sonreír, puede hacer que me sienta feliz durante unos segundos... Pero al final, cuando lo bueno termina, porque siempre, siempre termina, vuelvo a ese pequeño universo en el qu...

Feliz cumpleaños.

Dicen que al cumplir un año más, maduras. Dicen que con el tiempo creces tanto física como espiritualmente. Que cambias, hasta que te haces más responsable, quizá. Incluso que, en algunas circunstancias,  tu inteligencia madura también... A veces, el día de tu cumpleaños, te dicen cosas así como "hoy te haces vieja", pero yo no me siento más mayor que ayer. Solamente veo que soy algo más feliz y tengo algunas cosas más, además de  la mitad de una tarta en la nevera y bolsas llenas de basura en la terraza. También veo con nitidez que tengo unos amigos que vale la pena conservar. Esos que te tiran de las orejas dieciséis violentas veces solo para reírse de ti, pero que después te abrazan y te hacen sentir el calor de la amistad; esos que te sorprenden con una riquísima tarta de chocolate casera, que te cantan el "Cumpleaños feliz" en mitad del pasillo del instituto; esos que te esperan durante más de media hora solo para darte tu regalo. Y aquellas que p...

Aquí.

Algunos sentimientos no se guían por lo que podamos ver o tocar, no es la vista ni el  tacto, sino el corazón. La distancia no es  más que un número sin importancia en un océano de emociones. Por eso, aunque estés lejos, te siento aquí .

Visionando la felicidad.

Tengo el libro Maya Fox IV a mi lado, abierto por la página 171, esperando a ser leído. A su lado, un cuaderno abierto también, con la mitad de una hoja escrita en bolígrafo de color rojo, se trata de un relato nuevo que comencé a escribir hace muy poco. Por mi mente, además de las múltiples historias que acostumbran a estar ahí, ahora mismo está pasando la imagen de un bollo muy rico y totalmente saturado de azúcar. A mis oídos está llegando la letra de la canción "Still into you" de Paramore. Observo mi alrededor: dibujos míos, letras en japonés, fotos. Es domingo y no estoy estudiando. Oh-Dios-mío, eso es la felicidad. Esta semana que está a punto de terminar, aunque estuviese plagada de exámenes, a cada cual más difícil,  ha sido una explosión de buenas noticias. La bandeja de entrada de mi email ha estado saturada de mensajes que hacían que mi sonrisa se me saliera de la cara. He descubierto que, cuando se lucha por algo, se consigue tarde o temprano. No sé si es...

Vivir cada momento como si fuera el último.

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A veces la vida es muy, muy injusta. Lo sé, lo sabes, lo sabemos.  Pensamos que tenemos preocupaciones muy importantes, que nuestro  mayor problema es un examen para el que apenas nos sabemos la mitad, un chico o una chica que pasa de nosotros, o unas clases que no nos apetecen nada esta tarde. Sin embargo, todas esas preocupaciones insulsas se esfuman cuando aparece de repente el problema más temido. Ahora ese examen carece de importancia cuando pensamos en ese niño que se ha ido sin saberlo y sin poder decir adiós. Esa persona que nos ha dejado. Esos padres a los que ahora les falta un hijo. Esos chicos a los que ahora les falta un hermano. Esa clase a la que ahora le falta un compañero. Todos nos ponemos en el lugar de esa familia rota. Te quedas sentado, sin decir nada, quizá llorando, o quizá no, pero pensando. Pensando todo el rato en ello. Con esa única idea rondándote en la mente... Pero sin decir nada, porque es el silencio o el huracán de palabras sin sentido. ...

El farolillo de los deseos.

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En muchas ocasiones nos preguntamos si el destino está en nuestra contra. Puede ser, sí. Pero también puede ser que no. Tan solo son apreciaciones nuestras, a causa de los errores que cometemos y de las cosas que, dada alguna circunstancia, nos salen mal. Entonces le pedimos a ese alguien que nos vigila desde algún sitio, que todo deje de ir mal para dar paso a lo bueno, a lo que creemos que merecemos, a lo que estamos dispuestos a aceptar. En nuestro interior, todos tenemos algún deseo que nos devora por dentro. Todos deseamos ese amor que nos consuma. Muchos queremos esa familia que nos apoye. Algunos queremos escuchar esa canción que marcó nuestras vidas. O ver esa película que nos tiene presos de las lágrimas. Hasta leer ese libro, esa historia con la que tanto nos identificamos. Queremos crear algo que deje huella en el mundo. Queremos no ser olvidados. Queremos muchas cosas. ¿Y sabéis qué? Que querer es bueno. Desear todo lo que  en nuestro interior anhe...

Nada y todo.

Hace un rato me iba a poner a escribir algo. Pero no se me ocurría nada, aun teniendo la página de Blogger y el Word abiertos. Mis dedos se movían por el teclado escribiendo cosas sin sentido. Escribiendo y borrando. Escribiendo y borrando. Escribiendo... y borrando. De nuevo. Mi corazón quería hacer algo nuevo, pero mi mente me decía que no, que el servicio ya había terminado por esta noche. Y entonces, en lugar de seguir escribiendo cosas carentes de importancia y significado, me he dicho "Alto, ¿qué vas a escribir?", y he parado. Me he puesto a pensar... Y aquí estoy, de nuevo escribiendo algo que en realidad a nadie le interesa, por el simple motivo de querer contarle a alguien, a ti, sí, tú, esa persona que me está leyendo, que se ha metido aquí para saber de qué trata esto y que ha descubierto que en realidad solo soy yo diciendo tonterías, sin decir nada pero a la vez diciéndolo todo . Acabo de ver La dama y el vagabundo y me siento  extraña. Esa película la he vis...